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POESÍAS

31 de agosto de 2013

Poema de Edgar Allan García, ilustrado por Eduardo Cornejo. Libro: Palabrujas. Alfaguara Infantil.

Eres…

A bsolutamente genial

B ellamente alegre

C ompletamente agradable

D efinitivamente excepcional

E nteramente fascinante

F antásticamente amigable

G ratamente importante

H onestamente humilde

I ncreíblemente responsable

J ustamente inconforme

K ilo por kilo una maravilla

L úcidamente hábil

M agníficamente inteligente

N aturalmente fuerte

O bviamente sensacional

P ositivamente irresistible

Q uijotescamente libre

R ealmente confiable

S upremamente optimista

T otalmente inolvidable

Ú nicamente chispeante

V ivamente feliz

W ácalamente hechizante

X ilofónicamente musical

Y erbáticametne natural

Z afadamente sublime


… y esto es 1-nime (unánime)
nada 2-ificado (dosificado)
y sobre todo sin-0 (sincero);
si acaso te sientes 10-mado/a (diezmado/a)
5-lera (sin cólera) repite 3 veces
(si eres ÉL) soy un PRIMOR OSO
(si eres ELLA) soy GRAN DIOSA
¡viva la vid, viva la vida!

Sobre una idea original de Lynda Altmann
Libro: Palabrujas. Edgar Allan García. Ilustraciones: Eduardo Cornejo. País: Ecuador. Género: juegos de palabras. Temas: humor. Valores: ingenio Edit. Alfaguara infantil. Desde 8 años. Visto en: teachersactup. Libro en pdf


Poema: LO QUE QUERÍA DECIRTE, de Liset Lantigua


Lo que quería decirte
es que en China hay petirrojos
con las alas amarillas
y botones en los ojos.

Y en Rusia, cuando llueve,
todo se moja de pronto,
hasta las calles más solas
y los puentes y los osos.

Y quería que supieras
que en esta ciudad hay locos
que hablan con las estrellas
aunque no están tan, tan locos…

Les dicen que yo no quiero
que me vean cuando lloro
porque no puedo llamarte
(tengo un teléfono roto)

Y no puedo ir a tu casa
(es un castigo redondo:
me castigaron mis papis,
mis abuelos y hasta el loro).

Porque no sé geografía,
ni física ni lo otro…
No sé más que tus dos nombres,
tus pecas, tus anteojos,
tu mochila anaranjada,
tu libro sobre los Polos
en invierno y en verano.

Pero te quiero de un modo
tan sincero, tan, tan dulce,
tan chicle, tan miel y coco,
tan chocolate, tan crema,
tan caramelo meloso
(amelcochado, eso, eso…).

¿Tengo que saberlo todo?

Ilustración: Sofía Zapata (Sozapato)
Visto y leído en: “Los trenes se demoran” de Liset Lantigua

Poema: SINTIGO, de Liset Lantigua


Ni los gatos, ni el lobo
ni los monstruos oscuros;
ni los túneles fríos
de algunos cementerios
me asustan tanto, tanto,
como no estar contigo
en la clase de Mate,
en el cine, en el sueño…

Ni el pirata sin ojo
ni el fantasma del baño,
ni la voz misteriosa
que me llama a lo lejos
me hacen sentir tan solo,
tan desierto, tan nadie
como no hablar contigo
de algo, en el recreo.

Ni la profe de Lengua
ni la mano peluda;
ni las alcantarillas
con ratas y agujeros;
ni el invierno más largo
me deja tanto frío
como pasar sintigo
un verano completo.

Ilustración: Sofía Zapata (Sozapato)
Visto y leído en: “Los trenes se demoran” de Liset Lantigua

Poema: INVISIBLES, de Liset Lantigua


Ahora que somos invisibles,
que andamos por las ramas,
que nos quedamos quietos cuando
la nieve cubre los techos
y los lagos.
Ahora que el mundo gira inmenso
a la velocidad de los cometas
y que la gente corre como hormigas
sin saber
dónde dejar el cuerpo,
dónde por fin creer que están a salvo.
Ahora somos dos peces transparentes
en la profundidad del mar en calma.
Se han olvidado todos de nosotros.
Olvidaron la edad que nos golpea,
la adolescencia que nos vuelve locos
como una enfermedad casi incurable.
Olvidaron que andamos de la mano,
que nadamos en las profundidades
entre corales rojos y medusas.
Se han dedicado al vértigo de ir y venir
y comprar
y decir oraciones por el bien de nosotros.
Pero han descuidado la custodia.
Han cambiado sus armas por tarjetas
y la felicidad los acelera por calles y avenidas.
Sabíamos que llegaría el día,
que estaríamos solos, sumergidos,
invisibles, seguros.
Que habría un tiempo para vernos
sin miedo y sin urgencia.
Ellos han olvidado que existimos
y nos han regalado el don de lo invisible.
Como dicen los sabios modernos:
En Navidad la gente se olvida hasta de Dios.

De: "Ahora que somos invisibles" (poesía), Alfaguara Ecuador, 2010. Ilustraciones: Ricardo Novillo Loaiza

“A una edad las preguntas y respuestas se confunden con los sueños, y la realidad transcurre como una película en la que no somos héroes ni villanos, sino simplemente invisibles. Además, sufrimos de amor, y el amor no está en las nubes ni en las estrellas, sino muy cerca, en nuestra aula.
Este libro de poemas trata temas de los adolescentes, porque fue escrito precisamente para ellos. Quizá porque para la poesía todos somos invisibles.”
Visto y leído en: Los trenes se demoran, blog de la autora

Poema: POR PRIMERA VEZ, de Liset Lantigua

Si no te veo
nada tiene sentido.
Navego en Internet durante horas.
Llego a puertos lejanos.
Retrocedo en el tiempo:
me siento en un café de la Mariscal
y tus padres entran
(dos jóvenes hippies)
conversan sobre el hijo que tendrán.
(El vientre de tu madre ya es inmenso).
Salto hasta el hospital en el que naces.
Eres un bebé de pelos parados
y gritas como un loco.
De un soplo me veo en la guardería
en la que te cuidan a los tres años.
Pareces un duende sin bosque y sin desierto.
Vas de un lugar a otro con la cara embarrada de acuarela.
Te sientas a llorar porque extrañas a tu madre
(que hace mucho dejó de ser hippie).
Luego llego a tu escuela.
Tienes seis años y chillas porque
un niño malvado te ha roto el borrador.
Veo a una niña que te mira con ojos de paloma.
Soy yo, no tengo duda.
No me haces caso.
No existo para ti.
No existí antes: ni en la Prehistoria, ni ahora.
Me quedo por un instante en el presente y te veo
aburrido como un oso.
Aburrido y pesado en tu silla
como un oso de plomo.
Aquí detengo el viaje.
Fue maravilloso encontrarte en tus edades primeras,
pero no pienso volver a mirarte.
Dejo de navegar y me bajo en este mismo mundo
lleno de cosas lindas,
divertidas,
cosas interesantes que empiezo a ver ahora
por
primera
vez.

De: “Ahora que somos invisibles” © 2010, Liset Lantigua. Ilustraciones: Ricardo Novillo Loaiza. Alfaguara © 2010, Grupo Santillana S. A. Quito, Ecuador
Visto y leído en: Prisa Ediciones.

Poema: SOFI, TU MIRADA, de Liset Lantigua

Si Sofi no me hubiera mirado
mientras corría por la cancha de fútbol
como un superhéroe,
no habría hecho el autogol
por el que me expulsaron,
ni habría soñado durante cinco noches
que la pelota era un meteorito,
y el arco de fútbol el espacio,
y yo un científico loco
que salvaba a la Tierra del Apocalipsis.

Si Sofi no me hubiera mirado
en mi cumpleaños número ocho
(cumpleaños patético, por cierto)
no me habría echado a llorar
con miedo a morir atravesado por la espada,
mientras el mago pedía silencio
para que yo, el héroe de la fiesta,
prestara mi abdomen al gran truco.
(Es verdad que el mago me había explicado esa magia
pero yo lloré y lloré sólo porque Sofi me miraba).

Si Sofi no me hubiera mirado en la clase
mientras leía en voz alta aquel poema
de amor que la maestra me había obligado a escribir,
no habría dicho que el amor
es tan aburrido como un mediodía,
y tan desagradable como un jarabe,
y tan inútil como un barco en una autopista.
Y no habría pedido a los dioses del Olimpo
que el amor desapareciera
para que las personas no perdieran más tiempo
enamorándose y escribiendo tontos
poemas de amor.

Si Sofi no me hubiera mirado el día de las fotos
yo no habría salido con cara de pingüino asustado
como dijeron todos.
Porque la mirada de Sofi
me llena de faltas de ortografía,
me eleva al cuadrado
y me disuelve en agua de lluvia.
Cuando Sofi me mira me siento perdido,
más perdido que un pingüino
en una foto escolar.
Su mirada tiene la culpa de mis disparates,
de mis despistes,
y de todos mis autogoles en esta vida.

Cuando vean a Sofi
díganle que estoy huyendo de su mirada,
que ando escondido en montañas, en grutas
y en bosques tenebrosos.
Que le temo a sus ojos
más que a las espadas de los magos
y a los dragones.
Y si Sofi se pone triste por esto, avísenme,
que yo saldré de mi escondite
sólo para que ella me mire un poquito.
Si no fuera porque el amor es algo tan aburrido
diría que estoy enamorado de Sofi,
pero esto no se lo digan.

De: “Ahora que somos invisibles” © 2010, Liset Lantigua. Ilustraciones: Ricardo Novillo Loaiza © 2010, Grupo Santillana S. A. Quito, Ecuador
Visto y leído en: Prisa Ediciones.

Poema: PARODIA, de Catalina Sojos


Éstos son los versos que escribe
la abuela.

Ésta es la caja de madera que
esconde los versos que escribe
la abuela.

Ésta es la clave que abre la caja
de madera que esconde
los versos que escribe la abuela.

Ésta es la llave que entra en
la clave y abre la caja de madera
que esconde los versos que
escribe la abuela.

Éste es el bolsillo que guarda
la llave que entra en la clave
y que abre la caja de madera
que esconde los versos que
escribe la abuela.

Y éste es el niño David:
que encuentra el bolsillo que
guarda la llave que entra en
la clave y que abre la caja
de madera que esconde
los versos que escribe la abuela.

Ilustración: Camila Fernández de Córdova.
Libro: Brujillo © Catalina Sojos. Alfaguara infantil
Visto y leído en: Prisa Ediciones
Primeras páginas del libro(pdf)

Palabrujas. Edgar Allan García. Alfaguara Infantil. Ecuador.


Poema: VERDAD DE VERDAD, de Edgar Allan García
Si Pinocho nos dijo
la verdad
Peter Pan era mayor
de edad,

no fue el loco Mambrú
a la guerra
ni el tal Alí Babá entró
a la cueva,

era un Perro con Botas
no Gato
y era feo el gran Buitre,
no el Pato.

el zapatito de cristal
se rompió
y con la Bruja el Príncipe
se casó,

el Lobo Feliz era amigo
de la Abuela
y la tal Caperucita
una locuela,

la Bella fue la Bestia
del cuento
y la que tanto dormía
un esperpento,

Aladino no frotaba
lámparas, las encendía,
y el famoso Genio era
un Burro con zapatillas;

¿Blanca como la Nieve?
linda mulata
¿y el Príncipe Azul?
toda una lata

soplaron los Tres Chanchitos
para derribar mi versión
y este problema... digo, este poema
a su fin llegó.

Ilustración de Eduardo Cornejo.
Libro: Palabrujas. Edgar Allan García. Alfaguara Infantil. Ecuador.
Visto y leído en: FUNDACIÓN CUATROGATOS

Poema: LA RANA LOCA, de Edgar Allan García
La rana chapotea en el lago
mientras el agua
sube que sube

la rana danza en la nube
mientras el agua
cae que cae

la rana no sabe que sube
la rana no sabe que cae
y a la nube no le cabe
que una rana loca
entre gota y gota
baile, cante y nade.

Ilustración de Eduardo Cornejo.
Libro: Palabrujas. Edgar Allan García. Alfaguara Infantil. Ecuador.
Pisa Ediciones. Primeras páginas del libro (pdf)

Poema: MI SOMBRA, de Edgar Allan García
Mi sombra me sigue,
mi sombra me atrapa,
mi sombra se encoge,
mi sombra se alarga,

me imita y se esfuma,
se dobla y se agranda
y baja cuando subo
y sube cuando bajo

y sin ningún trabajo
es dinosaurio o nube,
es gigante o enano
y está donde ya estuve.

Sombra que prolongas
la noche en el día,
ahí donde te pongas
eres mi otra y la misma,

sombra que asombras
bajo sombrero o sombrilla,
dime en silencio, hermana,
dime, ¿por qué no brillas?

Ilustración de Eduardo Cornejo.
Libro: Palabrujas. Edgar Allan García. Alfaguara Infantil.
Visto y leído en:Prisa Ediciones

Poema: REGALOS, de Edgar Allan García
Te regalo
un pedazo de viento,
la presencia de los ausentes,
la mariposa del tiempo,
un río redondo y sin puentes.

Te regalo
un arco iris blanco,
los sueños lobos de mi perra,
la hermosa luna negra,
una jirafa cantando sobre zancos.

Te regalo
una sonrisa de gato,
el gran árbol que camina,
un beso de mi lagarto,
la rosa que no sabe de espinas.

Te regalo
en este abrazo, vida mía,
las locas alas
de mi fantasía.

Ilustración de Eduardo Cornejo.
Libro: Palabrujas. Edgar Allan García. Alfaguara Infantil. Ecuador.

Libro en pdf

Lectores en red: Actividades del libro (pdf)

Página del autor:
http://edgarallangarcia.com/portal/

Poema: PREGUNTAS, Edgar Allan García. Ecuador



Si mi profesora
me enseña a usar el "punto y coma",
pero en el almuerzo
mi mamá insiste en el “coma y punto”,
¿a quién le hago caso
en ese asunto?

Si en la escuela nadie quiere
enseñarme el “punto de caramelo”
mucho más dulce que los aburridos
"punto aparte" y "punto seguido",
¿a quién debo hacer
ese pedido?

Si quiero que las letras vuelen
sin márgenes ni cuadernos
y que las gaviotas sean un visto bueno
en la pizarra azul del cielo,
¿por qué debo callar
lo que yo quiero?

Y si mi lágrima es una pizca de ola
con nostalgia del mar
y mi risa un pequeño huracán
que tiene ganas de volar,
¿por qué no amar el viento,
por qué no ser el mar?

Visto y leído en: FUNDACIÓN CUATROGATOS

Los dibujos de Amadeus, por Jayme Sifuentes



Una mañana de agosto de 1993, llegó a la puerta de mi casa un niño. En el momento de abrir entró corriendo sin decir nada. Tomó mis lápices de colores y brincaba de libro en libro. Después encendió la radio y puso música; sentado frente a éste, empezó a dibujarme. Fueron horas y horas hasta quedarme dormido.
Al despertar me encontré rodeado de muchas hojas con sus dibujos. Busqué ese niño por toda la casa y ya no estaba; se había ido. El único dato que tengo de él son sus dibujos.
Salí a la calle mostrando esas hojas a los vecinos por si alguien lo había visto, y hasta el momento desconozco su paradero.
Una noche regreso rompiéndome el sueño. Brincaba de libro en libro llevando en sus manos las hojas y los lápices de colores. Y de nuevo me senté frente a él y empezó a dibujarme. Nunca lo veo partir; el sueño vuelve.
Desde entonces, cada visita, despierto rodeado de su presencia y de sus dibujos.

Jayme Sifuentes (n. 1968 Torreón, Coahuila) Caricaturista editorial del periódico REFORMA de la Ciudad de México. En años pasados colaboró con los periódicos EL DIARIO DE COAHUILA de Saltillo, LA OPINIÓN MILENIO de Torreón, IMAGEN de Zacatecas, EL DIARIO de Monterrey y ECOS DE LA COSTA de Colima.



"Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo." Julio Cortázar

©Jayme Sifuentes



"Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza." Jean Jacques Rousseau
©Jayme Sifuentes



"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro." Emily Dickinson
©Jayme Sifuentes



"La literatura es siempre una expedición a la verdad." Franz Kafka
©Jayme Sifuentes



"Leer es amueblar tu departamento interior." Jostein Gaarder
©Jayme Sifuentes



"Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído." Jorge Luis Borges
©Jayme Sifuentes


DAVID CHERICIÁN. Poeta, periodista y traductor cubano, nacido en La Habana en 1940.

CANCIÓN DE LOS CAMINITOS
Caminito del humo
va la candela,
camino del silencio
los ruidos vuelan,

camino de la loma
la tierra sube,
caminito del agua
marcha la nube,

camino de la fruta
marcha la planta,
camino de la tarde
va la mañana,

camino del diamante
marcha el carbón,
y en camino a tu casa
camino yo.
©DAVID CHERICIÁN, del libro Caminito del monte, Editorial Gente Nueva, 1980. La Habana.

Imagen: © julilustrador

LECCIÓN DE GRAMÁTICA
Yo estoy, tú estás
y ella está y él también;
y todos los que estaban, estuvieron
y están muy bien.

Estamos, estaremos
nosotros; ella y él
estarán lado a lado y yo, que estuve,
estaré.

Y si acaso estuviera
alguien que no haya estado alguna vez,
¡bienvenido!, que estar es lo importante
–y que todos estén.
©DAVID CHERICIÁN, del libro Caminito del monte, Editorial Gente Nueva, 1980. La Habana.
Visto y leído en: FUNDACIÓN CUATROGATOS

Imagen: © julilustrador

21 de agosto de 2013

DÍGALO SIN PENSAR – ADIVINANZAS


TE LA DIGO
Y NO ME ENTIENDES;
TE LA REPITO
Y NO ME COMPRENDES.

☆.¸¸.★

ESTOY SIEMPRE EN MI LECHO
PERO NO POR DORMILÓN,
NI TAMPOCO POR ENFERMO
Y MENOS POR REMOLÓN.

☆.¸¸.★

CHIQUITITO
COMO RATÓN,
GUARDA LA CASA
COMO LEÓN.

☆.¸¸.★

VUELA SIN ALAS,
SILBA SIN BOCA,
PEGA SIN MANOS,
Y NO SE LO TOCA.

☆.¸¸.★

SALGO DE LA SALA,
VOY A LA COCINA,
MENEANDO LA COLA,
COMO UNA GALLINA.

☆.¸¸.★

TENGO CABEZA REDONDA
SIN NARIZ, OJOS NI FRENTE,
Y MI CUERPO SE COMPONE
TAN SÓLO DE BLANCOS DIENTES.

Visto y leído en:
Fundación ESCUELA PARA TODOS. Almanaque OCECU 1966
San Pedro de Montes de Oca - San José Costa Rica

ENCUENTROS DE MAESTROS. Gabriel García Márquez, “Prólogo literario”. En El cerebro y el mito del yo, Norma, Bogotá, 2003. (Fragmento)


Conocí a Rodolfo Llinás hace unos diez años, en Bogotá, cuando formábamos parte de un grupo de pedagogos convocados por el gobierno para intentar una reforma orgánica de la educación.

Al término de dos semanas me pareció que habíamos hecho un trabajo meritorio, pero lo más importante para mí —como escritor— fue lo mucho que había aprendido en mis conversaciones marginales con Llinás, y haber llegado a la conclusión de que teníamos en común la desmesura de nuestros propósitos personales. Para mí, que no tengo la formación ni la vocación, fue una oportunidad más de preguntarme cómo he podido ser el escritor que soy, sin las bases académicas convencionales ni los milagros que sólo pueden vislumbrarse con los recursos sobrenaturales de la poesía. Para Llinás, en cambio, fue una ocasión más de comprobar en carne viva su inspiración científica, su inteligencia encarnizada y la certidumbre de que el ser humano terminará por ser de veras el rey de la creación, pero sólo si encontrábamos un camino muy distinto del que habíamos seguido hasta entonces.

Desde nuestra primera conversación nos sorprendió comprobar que mucho de lo que él y yo tenemos en común nos viene de nuestros abuelos —el paterno suyo y el materno mío—, que nos inculcaron una noción de la vida que más parecía un método práctico para desconfiar de la realidad y sólo admitir como cierto lo que tiene una explicación básica. Llinás había vivido esa primera experiencia cuando quiso y no pudo entender cómo funcionaba el fonógrafo. Su abuelo, que lo enseñó a leer antes de la edad convencional, había estado preso en alguna de las tantas guerras del siglo XIX y había aprendido en la cárcel las artes de relojero. No sólo le mostró cómo se enrollaba la cuerda y cómo iba desenrollándose para cumplir su destino, sino que le conseguía toda clase de juguetes mecánicos sólo para que los abriera y los desbaratara hasta entender cómo funcionaban por dentro. Sus alumnos gozaban con el esplendor de sus ejemplos, sobre todo los que tenían que ver con sus experiencias de psiquiatra. Para que entendieran sin duda alguna cómo eran los ataques epilépticos se tiraba en el suelo en plena clase y los fingía con tal dramatismo que algunos llegaron a temer que fueran ciertos. Murió cuando el nieto era muy joven, como lo era yo cuando murió mi abuelo, y ambos los recordábamos y hablábamos de ellos como si continuaran vivos.

Fue un salto prodigioso en la vida de Llinás, pues hasta entonces no había hecho más que gambetas para eludir el mundo que los mayores trataban de inculcarle a la fuerza y sin explicaciones, porque se negaba a aceptar lo que no entendía. A mí me sucedía lo mismo a esa edad, y fui el desencanto de la familia, hasta que un inspector del gobierno me hizo una serie de pruebas que me pusieron a salvo con el diagnóstico caritativo de que yo era tan inteligente que parecía muy bruto. Lo mismo decían de Llinás, cuya primera experiencia fue en una escuela montesoriana con maestras beatas y seis niñas un poco mayores que él. “Fui el niño mal ejemplo”, le he oído decir a menudo. Se aburría tanto en las clases, que su padre lo autorizó para que no volviera, aunque le señaló la importancia de persistir aunque fuera por aprender cómo eran los otros niños.

Era tal su soledad en el mundo, que uno de sus amigos condiscípulos le contó años después cuánto lo odiaban en la escuela porque se iba en la bicicleta a comprar dulces en la tienda de la esquina, mientras sus condiscípulos agonizaban esperando el recreo en las clases de aritmética. Fue una edad feliz para él pero necesitó tres escuelas distintas para aprobar a duras penas los primeros tres años.

Visto y leído en: Interactivos Norma. Secundaria
Recursos didácticos para el maestro (3)
Lecturas complementarias
Rodolfo Llinás Riascos (Bogotá, 16 de diciembre de 1934), es un médico neurofisiólogo colombiano de reconocida trayectoria a nivel mundial por sus aportes al campo de la Neurociencia.
Es el actual jefe de neurociencia del Hospital de Nueva York y es uno de los médicos que más ha estudiado y que más sabe del cerebro en el mundo. El doctor Rodolfo Llinás es el colombiano con mayor posibilidad de ser Premio Nobel de Medicina.

“Los elegidos de los dioses”, en La herida en la piel de la diosa, William Ospina, Aguilar, Bogotá, 2003. (Adaptación)


LA VEJEZ Y EL ORIGEN DE LA LITERATURA. William Ospina, “Los elegidos de los dioses”, en La herida en la piel de la diosa, Aguilar, Bogotá, 2003. (Adaptación)

La idea de la vejez es una de las más presentes en la mitología de todos los pueblos y también en sus literaturas, pero si algo podemos deducir de esa abundancia es su relatividad. Bernard Shaw, que predicaba la longevidad y creía que vivir mucho tiempo es una opción de la voluntad, murió de más de noventa años sólo porque se sentía tan alegre y vital en cierta mañana de primavera que decidió subir al árbol del jardín a recoger cerezas y la caída le quebrantó los huesos. Casi podría decirse que aquel hombre de extraordinario sentido del humor fue capaz, como un personaje de García Márquez, de morirse muerto de la risa.

Algunos pueblos asocian la vejez con la fragilidad, el desgaste y la pérdida de horizontes, pero otros la asocian con la sabiduría, la experiencia y los tesoros de la memoria. En efecto, los pueblos antiguos privilegiaban en el gobierno a los ancianos, los escuchaban como sus maestros, y también se dejaban arrastrar por su voz a las fiestas de la memoria, no sólo a la evocación de los tiempos idos sino también al disfrute de esos relatos fantásticos en donde la historia de la humanidad se pierde en las brumas de la leyenda. Tal vez por eso, en los comienzos de las civilizaciones, siempre se asoció la literatura con esos ancianos venerables cuya voz poderosa parecía venir del origen, ancianos que a lo mejor habían sido protagonistas en su remota juventud de las aventuras que ahora narraban. Yo tengo para mí que la literatura nació de ese ejercicio de la evocación, donde los hechos reales se decantaban en la memoria, como el buen vino en las bodegas, y del mosto original se iban convirtiendo en licores mágicos y embriagadores. Lo más probable es que la guerra de Troya no haya ocurrido como la narra Homero, ese anciano tutelar de las literaturas de Occidente, pero una guerra que duró diez años en tierras lejanas y en tiempos de tantas dificultades de transporte debió engendrar muchos rumores entre los pueblos que esperaban a los guerreros ausentes, y éstos a su regreso debieron inventar muchas cosas memorables para sus auditorios siempre ansiosos de hazañas; la memoria de los guerreros muertos debió haber sido rodeada de muchas proezas fantásticas, y la fe en los dioses debió darles en la memoria un protagonismo mucho más nítido.

Cualquiera de nosotros sabe que en la memoria es más fácil ver cómo han actuado los dioses en nuestra vida, dónde su intervención fue providencial, en qué palabras casuales puede advertirse que intervino la Prudencia, en qué momento de grandeza pudo verse el rostro mismo de la Generosidad. Y si alguno de esos guerreros tardó después cinco o diez años en volver a su isla o tierra natal, en una travesía llena de accidentes y desencuentros, es fácil que esas jornadas se llenaran con numerosas memorias que la humanidad había acumulado sobre desastres en el mar y encantamientos de las islas. Es así como miles de seres humanos fueron tejiendo, en una cultura de gran homogeneidad, unida por una lengua vigorosa, esos relatos de coherencia asombrosa que unían lo real con lo ideal, los azares con los espantos, los dioses del equilibrio y la pasión con los monstruos de la crueldad y de la fantasía. Pero es necesario que los ancianos conserven una alegría y una curiosidad de niños para que esas fábulas se hagan posibles, y podemos deducir que Grecia no era sólo una cultura de niños creadores, sino una cultura de “ancianos espléndidos y salvajes” como los que anunció para el futuro el torrencial poeta Walt Whitman.

Visto y leído en: Interactivos Norma. Secundaria
Recursos didácticos para el maestro (1)
Lecturas complementarias


LA VEJEZ
William Ospina, “Los elegidos de los dioses”, en La herida en la piel de la diosa, Aguilar, Bogotá, 2003. (Adaptación)

Alguna vez le preguntaron a Marguerite Yourcenar, ya cumplidos sus 80 años, en qué edad se sentía y ella respondió: “No sé, yo diría que en una perpetua infancia”. Insinuaba que podemos pasar por la vida sintiéndonos niños siempre, conservando la curiosidad y la capacidad de juego que dan a los niños su alegría y su genio.

Tal vez podamos aproximar esa respuesta con un relato de Voltaire, Micromegas, cuyo protagonista es un viajero espacial procedente de un planeta donde las personas viven 30 mil años, y se lamentan de ese periodo tan breve, “comparable a un instante”. Bernard Shaw predicaba la longevidad y creía que vivir mucho tiempo es una opción de la voluntad. El tiempo es el más humano de los fenómenos de la naturaleza, el que más depende de nuestra percepción y de nuestra psicología.

Para empezar, los dolores, los achaques y las enfermedades no son, ni mucho menos, privilegio de las personas mayores. La infancia es una época de fiebres y aflicciones, porque es la edad de los primeros y más feroces combates con la muerte. El cuerpo tiene que ponerse a prueba frente a todos los males, virus y bacterias, accidentes y azares, que llenan el mundo, y lo hace en una frontera de ignorancia y de imprudencia, de desinformación y de curiosidad verdaderamente alarmante. Además, ya se sabe que la nuestra es una especie mucho más desprovista de instintos que las otras, de modo que una madre gata o una madre cisne tiene que proteger mucho menos del peligro a sus crías que una madre humana, y tal vez por eso inventamos las sociedades, y tal vez por eso inventamos la civilización.

La adolescencia, por su parte, es una edad de mayor salud física pero de menor salud emocional, porque los cambios corporales, el nacimiento de las pasiones, la irrupción del deseo imperioso, la incorporación al tiempo y a la abstracción, la llegada del reino del deber y de la responsabilidad y el paso de los juegos inofensivos a los juegos peligrosos ponen a vivir a cada ser humano en un tormentoso universo. Así que al llegar a la edad madura los seres humanos tienen que haber sobrevivido a muchas fiebres y a muchos riesgos, incontables veces la realidad habrá contrariado la inclinación, la biología y la cultura habrán chocado en nosotros con la imaginación y el deseo, y cada quien, como dice la vieja frase, habrá empezado a ser responsable de la cara que tiene.

La humanidad afirmó siempre que “los elegidos de los dioses mueren jóvenes” pero tal vez lo hizo para consolarse ante la evidencia de que a lo largo de los siglos la mayor parte de la humanidad murió en la infancia o en la juventud. En tiempos del Renacimiento llegar a los cincuenta años era haber alcanzado por milagro la ancianidad. De dos ancianos de ese género puedo dar noticia aquí: del emperador Carlos V, quien murió a los 58 años en la más avanzada decrepitud, lleno de dolencias y achaques; de aquel hidalgo de Cervantes, don Alonso Quijano, quien llegado a la vejez, a los 50 años, vino a perder el juicio y se fue por los caminos delirando ser héroe, buscando dragones y gigantes...

Es probable que los verdaderos elegidos de los dioses sean esa minoría, hoy creciente en el mundo, que logra sobrevivir a los azares de los años y a los extravíos del mundo. Sin embargo, hay jóvenes sabios y ancianos necios.

Finalmente, conviene recordar que duración y plenitud no son equivalentes.

Visto y leído en: Interactivos Norma. Secundaria
Recursos didácticos para el maestro (3)
Lecturas complementarias

Interactivos Norma. Recursos didácticos para el maestro


¿CÓMO SE COMUNICAN LAS HADAS?

Las hadas tienen muchos sistemas para comunicarse entre ellas. El más antiguo es el de la telepatía, que consiste en pensar con mucha intensidad en la persona con quien se quiere comunicar y, luego, decir mentalmente el mensaje. Este método casi nunca les falla a las hadas, aunque pocas veces funciona entre los humanos. Algunas hadas que habían leído sobre la manera como se comunicaban los indígenas en América hicieron el ensayo con señales de humo, pero fue un desastre; lo que produjeron fue un incendio terrible. Las que viven cerca del mar o de los ríos prefieren las botellas con mensajes, y las que viven en las montañas escriben cartas, que generalmente envían con la ayuda de algunos animales, como las palomas mensajeras o las rápidas liebres. Si la carta es triste o lleva una mala noticia, usan papel verde oscuro o gris; pero si es alegre y portadora de buenas noticias, usan papeles de colores vivos.

Claro que las hadas modernas que viven en las ciudades ya no son tan románticas y prefieren el teléfono; y las más jovencitas, el internet, por supuesto. Algunas ya son expertas en “chats mágicos”.

Visto y leído en: Interactivos Norma
Recursos didácticos para el maestro (1)


LA MADRINA DE LOS DUENDES

Una joven que trabajaba de sirvienta encontró un día una carta pegada a la escoba. Como no sabía leer, se la llevó a los dueños de la casa para que se la leyeran: era una invitación de los duendes para que fuera madrina de un duendecillo que acababa de nacer.

La muchacha no tuvo más remedio que aceptar. Tres duendes vinieron a buscarla y la condujeron a una cueva en una montaña, donde todo era pequeñísimo, pero bellísimo y muy valioso: muebles de marfil, alfombras de oro, mantas de plata, ricos vasos de diamante.

Se celebró el bautismo y la joven fue la madrina, como le habían pedido; después, la invitaron a quedarse unos días y ella aceptó, porque la trataban tan bien que le parecía haberse convertido en una reina.

Se quedó tres días; pero cuando regresó, en la ciudad todo estaba muy cambiado, hasta su escoba y sus amos ya no existían. La muchacha se dio cuenta de que un día de los duendes equivale a un siglo de los humanos, por lo que había estado ausente ¡trescientos años!

Llamó a los duendes y volvió con ellos para siempre. ¿Qué otra cosa podría hacer?

Padoan, Gianni, 366… y más cuentos, Círculo de Lectores, Bogotá, 1989.

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Recursos didácticos para el maestro (3)

Crecer como lectores, crecer como ciudadanos. Irene Vasco Ilustraciones de Juan Francisco Sánchez Ramos Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República - Bogotá, 2011


Creciendo como lectores, por Irene Vasco

JUGUEMOS EN EL BOSQUE DE LOS CUENTOS

Los cuentos, con sus estructuras y simbolismos, nos permiten transitar por obstáculos, dificultades y enemigos.

En los cuentos viven espantos, brujas, ogros, perversas madrastras, lobos, duendes y otros seres fantásticos, que se encargan de contar lo feo de nuestra naturaleza sin tener que asumir que somos nosotros mismos.

Los monstruos nos sirven de máscara para disimularnos y así poder contarnos quienes somos, que se espera y que no se espera de nuestra actuación en sociedad, como responsables futuros de la preservación de la especie.

Los niños escuchan las narraciones y entran en el juego. Se acomodan en el reino de la ficción y viven las emociones al lado de los protagonistas. Ríen, lloran, se asustan. Pero saben que hay llaves que abren y que cierran este lado paralelo de lo real. Transitar por las emociones de manera estructurada y armónica organiza el mundo interior, organizando de paso las relaciones con el mundo exterior.

Por eso los cuentos poblados de seres malvados son leídos y releídos... Los niños los oyen por primera vez con atención y curiosidad. No se fijan en los detalles porque lo importante es el desarrollo de la trama y su desenlace.

De ahí en adelante lo piden una y otra vez, encontrando nuevas circunstancias, deleitándose con las particularidades, emocionándose con las aventuras y sintiéndose seguros porque conocen el final, muchas veces feliz. El desarrollo emocional de los niños se fortalece en la medida en que crecen como lectores de estos cuentos maravillosos.


Una buena manera de iniciar a alguien en la lectura es leerle cuentos donde los héroes tengan que sortear algunos obstáculos y salir victoriosos al final.

Si la lectura es interesante, después de leer, suelen despertarse preguntas o comentarios. Estos deben ser naturales y espontáneos, nunca forzados. No deben parecer interrogatorios o exámenes.



La formación de lectores, por Irene Vasco

LA HORA DEL CUENTO

La voz humana narrando un cuento siempre será la mejor manera de iniciar procesos lectores y de acercar al auditorio a la palabra escrita.

Desde edad inmemorial, en todas las culturas, las narraciones se han transmitido de generación en generación por medio de la voz humana, con sus tonalidades, matices y emociones, además de la expresión corporal.

Tanto las narraciones tradicionales de las comunidades americanas como los cuentos de hadas europeos, se ocupan de ofrecer seguridad afectiva logrando que por mal que se sienta la persona que escucha, pueda remontarse a la promesa de un mundo mejor. Por eso una voz que narra siempre atrapa la atención del auditorio, pues al poner las angustias en palabras, es posible sentir que se pueden dominar.

Las reglas de juego de las comunidades, la seguridad, los valores universales de la humanidad, se recrean a través de las narraciones transmitidas por esta voz humana, que crea un ambiente de intensidad e intimidad en el espacio, conectándose con el auditorio.

Quienes escuchan, además de sentir placer, reflexionan sobre la actuación de los personajes frente a las situaciones a las que se enfrentan. Las comparan con sus propias vivencias y sacan conclusiones sobre sus propios destinos. Los deseos, temores, desafíos, dudas existenciales, relaciones con otros humanos y con el mundo sobrenatural, esperanzas y sueños, son puestos en escena utilizando animales, seres fantásticos y de ficción para que actúen simbólicamente, recreando la vida humana.


Un buen narrador conoce de antemano la historia que cuenta para poder trasmitir la emoción y el placer.
Diferentes narraciones hacen parte de la tradición oral de la humanidad:

• El mito cuenta una experiencia mágica o religiosa, como si fuera otra realidad, como si hiciera parte de la vida cotidiana.
En la antigüedad el mito era considerado como sabiduría y conocimiento transmitido únicamente a unos pocos iniciados que tenían poder sobre el cosmos.

• En el cuento maravilloso, originado en Europa e integrado a la cultura americana, lo religioso desaparece pero se mantiene la estructura del mito.

En uno y en otro estilo de narración, los elementos de la naturaleza y los animales humanizados actúan como protagonistas o como sus auxiliares.



Creciendo como lectores, por Irene Vasco

LAS VOCES INTERIORES

Las palabras dichas y cantadas por quienes rodean al bebé, articulan y organizan sus primeras lecturas del mundo exterior.

El lenguaje, compuesto por palabras, enlaza las generaciones. El niño escucha, descifra, interpreta. Sabe cuándo la madre está alegre, entiende sus tristezas, intuye sus angustias. La madre, por su lado, habla, canta, descifra e interpreta también.

Mamá y bebé se miran a los ojos. Mamá hace gestos, mamá arrulla, mamá alimenta con afecto, con leche, con canciones, con palabras dulces. Entre ella y su hijo se establece un vínculo sólido, afectuoso: el juego del diálogo.

El bebé sigue con atención cada gesto de la madre, escucha cada una de sus palabras. Pronto intenta imitarla, repitiendo los gestos, entrenando las articulaciones para poder pronunciar algún día. El deseo que siente el niño por poseer lo que la madre tiene, despierta la necesidad de aprender a hablar y el lenguaje se desarrolla.

Y lo más importante: el mundo interior, el de la mente del niño, se pone en movimiento. Las imágenes se convierten en voces, las voces se convierten en imágenes, las imágenes se convierten en palabras y representaciones. Cada palabra es un nuevo referente para el bebé que inicia su incorporación al mundo de la cultura.

Las palabras melódicas, armoniosas, entran a remplazar a la madre en su ausencia, las nanas adormecen al pequeño aún si está solo en su cuna. Hay alguien más con él… a pesar de que no esté nadie. Es su “madre interior” quien le acompaña y le descifra el mundo a través de las palabras y las melodías tantas veces repetidas en las nanas y los arrullos.

Este lenguaje, adquirido desde la primera infancia, es lo que constituye y organiza el mundo psíquico del ser humano, además de afectar su comportamiento y permitirle establecer relaciones con el otro.


Con el paso de los días, con el paso de las palabras, de piel a piel, de boca a oído, de mirada a mirada, el bebé comienza a reconocer señales. Su nombre, para comenzar. Y el de mamá. Y el de la comida, el juguete, el cambio de pañal, la hora del baño... Cada acción tiene su palabra. Cada palabra tiene su manera de pronunciarla, de vocalizarla, de entonarla.




Crecer como lectores, crecer como ciudadanos. Irene Vasco
Ilustraciones de Juan Francisco Sánchez Ramos
Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República
Bogotá, 2011



Irene Vasco, colombiana, escritora y formadora de lectores y escritores.


P/descargar el libro en pdf

"Formar lectores significa ofrecer a los miembros de una sociedad herramientas para transitar por diversidad de documentos y materiales informativos, exposiciones, museos, libros, mapas, fotografías, internet, entre otros, con el fin de que su participación social sea efectiva y madura."



Programa: NACIDOS PARA LEER, de Chile Crece Contigo


Leer para entretenerse
Lecturas para conocerse
Leer para querer
Leer para encontrarse
Leer para amar
Leer para aprender
Lecturas para viajar
Lecturas para informarse
Lecturas para soñar
Leer para crecer juntos
Leer para unirnos
Lecturas para investigar
Leer para reírse
Leer para esconderse
Leer para escribir
Lecturas para preguntarse
Lecturas para olvidar
Lecturas para cantar
Leer para recordar
Lecturas para compartir
Leer porque sí
Lecturas para reconciliarse
Leer con los niños


Visto y leído en: CHILE CRECE CONTIGO

Guía de fomento lector para educadores (pdf)

Materiales para el Fomento Lector El siguiente material fue desarrollado en el contexto del programa nacidos para leer, desarrollado por el Consejo Nacional de la Cultura y la Artes junto a Chile Crece Contigo

©crececontigo.gob.cl es la web de Chile Crece Contigo del Sistema de Promoción y Protección Social que coordina el Ministerio de Desarrollo Social. Un esfuerzo del Gobierno de Chile que promueve la equidad desde el comienzo de la vida.

Lectura Lab - El laboratorio de la lectura de la FGSR © Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2013


CÓMO CONTAR UN CUENTO Y NO MORIR EN EL INTENTO (un clásico de nuestros laboratorios)

Contar cuentos es una actividad muy gratificante, no sólo para quien escucha sino también para quien narra. Habitualmente esta práctica se asocia a las primeras edades, y es cierto que a los más pequeños les encanta que les cuenten historias, pero los mayores son también un buen público.
Seguro que a ti también te gusta escuchar historias y retienes en la memoria algunas que te contaron en tu infancia.

Pero te preguntarás... ¿qué necesito para ello?

Simplemente ganas y una buena historia que contar.

Y... ¿qué cuentos puedo contar?

Ante todo, la historia que elijas ha de gustarte a ti; tiene que emocionarte, convencerte.
A los más pequeños les gustan los cuentos populares, los clásicos, las historias con lenguaje sonoro, los cuentos acumulativos y encadenados, las narraciones que provocan la risa...
A los mayores les interesan las historias de miedo, de misterio, también las aventuras (incluso aquellas que te hayan sucedido a ti o a algún otro miembro de la familia), los mitos y leyendas, el humor, el absurdo...
No te limites al cuento de tradición oral, existen historias actuales aptas para ser contadas. Puedes pedir consejo a tu librero, al bibliotecario...

Ya, pero ¿cómo lo hago?

Algunos consejos:
Si dispones de tiempo, y te apetece, puedes preparar un poco el cuento:
• Lee la historia una o dos veces, no tienes que memorizarla.
• Ordena mentalmente las secuencias.
• Identifica los momentos de tensión.

¿Qué recursos puedo utilizar?

Si has elegido un libro ilustrado, utiliza las imágenes para dialogar con tu hijo, ellas también cuentan y aportan contenido a la historia.
En ocasiones, las marionetas consiguen captar la atención. Puedes utilizar una que represente al narrador o al protagonista de la historia.
La estrategia de guardar un objeto o un mensaje en una caja o bolsa puede sorprender y motivar a tu hijo, sobre todo si es pequeño.
Introducir canciones y ritmos resulta muy atractivo e invita a participar.
Si tu hijo está interesado en ver una película, puedes aprovechar para ofrecerle la historia original.
Una noticia de prensa puede ser un buen argumento para contar y motivar el diálogo.


A la hora de contar ten en cuenta lo siguiente:

Elige la fórmula que te parezca más adecuada para iniciar el cuento: Érase una vez..., Cuentan que..., En un lugar de..., ¿Sabías que...?
Intenta cambiar la voz, diferenciando –si es posible– al narrador del resto de personajes, para transmitir sus emociones: si están enfadados, alegres, tristes...
Si aparecen onomatopeyas, enumeraciones o repeticiones tenlas en cuenta, ya que dan ritmo a la historia y contribuyen a que el niño escuche con interés y participe.
Atiende las pausas y los silencios.
Adapta el texto a tu lenguaje, interpreta el estilo y el tono del cuento: fantástico, humorístico, misterioso, terrorífico...
No abuses de los diminutivos, aunque tu hijo sea pequeño.
Cuenta con entusiasmo, con ganas.
Invita a tu hijo a participar en la historia.
Si te olvidas de algún detalle no pasa nada, puedes retomarlo en otro momento si lo crees necesario, pero no empieces de nuevo la historia.

No olvides que:

Sólo necesitas ganas y una buena historia.
A contar, como cualquier otra actividad, se aprende con la práctica.
Todos podemos contar, sin necesidad de ser profesionales.

Lectura Lab - El laboratorio de la lectura de la FGSR © Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2013


APROVECHAR LAS TIC EN LA BIBLIOTECA INFANTIL

En el ámbito de los servicios bibliotecarios, las bibliotecas infantiles y juveniles han sido uno de los ejemplos más activos de innovación y de renovación constante de espacios y servicios, para configurar en cada momento modelos que se adecuen a las necesidades y las expectativas de sus usuarios (jóvenes, niños, familias y grupos escolares).

Hoy en día, estos centros deben ofrecer, junto a su catálogo de fondos y materiales, servicios que ayuden a los lectores a desenvolverse con la creciente diversidad de formatos y dispositivos que la tecnología aporta a la creación y al consumo de contenidos, y actividades, tanto presenciales como en espacios virtuales, en las que las TIC tengan una notable presencia.


Ello supone transitar desde el modelo más tradicional de biblioteca a otro que:

1. Amplía el concepto de lectura con una gran diversidad de parámetros: textos, música, imágenes, cine y otras manifestaciones de cultura audiovisual, y como tal constituye un centro de información y conocimiento, de recursos y de actividades culturales de todo tipo, con una oferta de servicios conectada con el día a día en el que se desenvuelven los jóvenes, los niños y sus familias.

2. Cuida mucho la interacción con y entre los usuarios, ofreciéndose como un espacio abierto que invita a la comunicación bidireccional y a la participación activa, facilitando la aportación de contenidos que se difunden para disfrute de todos.

3. Sustenta ambos planteamientos en una utilización intensiva de las oportunidades que ofrecen los espacios web y los contenidos y canales digitales.


Para responder acertadamente a esa idea, un modelo adecuado debe…

• Enriquecer la oferta dirigida a los niños y jóvenes con actividades que incorporen dispositivos, espacios y contenidos digitales y exploten la versatilidad y la capacidad de motivación que estos elementos aportan al diseño de propuestas en torno a la lectura.

• Utilizar estrategias y propuestas que ofrezcan a las familias la oportunidad de disfrutar y conocer materiales en los formatos y soportes que posibilita la tecnología digital.

• Aprovechar las posibilidades de la Web para diseñar propuestas que promuevan la comunicación entre los usuarios y les animen a crear y compartir contenidos, de forma individual o en grupo.

• Ser a la vez un centro de recursos para mediadores que trabajan con estas edades, habilitando plataformas y servicios electrónicos que les permitan acceder con facilidad a información y recursos utilizables en sus espacios educativos o culturales.

La traducción estas oportunidades al día a día se concretará en propuestas y actividades que reinventen la biblioteca y la vinculen a actualidad y a los hábitos del público infantil y juvenil, como:

• Programas de alfabetización tecnológica e informacional que incluyan talleres de manejo de dispositivos electrónicos, presentaciones de aplicaciones y de sitios web interesantes, proyectos en los que utilicen dispositivos tecnológicos para desarrollar habilidades instrumentales básicas y manejar aplicaciones informáticas.

• Programas en los que los usuarios experimentan la búsqueda de información y la generación de contenidos con herramientas digitales; desde las propuestas de índole más didáctica como las webquest a las de perfil lúdico que invitan a la libre creación de materiales literarios, de ilustración, musicales o audiovisuales (talleres de escritura de cuentos, concursos de vídeos, talleres de dibujo o de composición musical con tabletas electrónicas, etc.).

• Actividades para que los usuarios puedan hablar de lectura, compartir experiencias, escribir…Unas, como los clubs de lectura virtuales, rediseñando estrategias tradicionales, y otras más novedosas que se canalicen en blogs, wikis, redes sociales.

• Servicio de préstamo rico en fondos digitales, complementado con directorios y canales que permiten a los niños y sus familias descubrir otros contenidos interesantes disponibles en Internet (bibliotecas online, sitios web para este tipo de usuarios, apps de juegos y educativas, etc.).

• Servicios virtuales de formación y asesoramiento tanto para los niños y jóvenes como para las familias (biblioteca de referencia online, cursos y talleres en línea sobre lectura, portales web para las familias que incorporen contenidos informativos, consejos, propuestas de juego para desarrollar en los hogares, talleres en línea…).

• Diseños que mediante el uso de la tecnología integran las artes visuales (pintura, fotografía, cine, escultura…) en actividades de índole más tradicional (teatro, dramatización....).


Interactivos Norma. Recursos didácticos para el maestro


PODEROSO SORTILEGIO PARA DESAPARECER

Si quieres ser invisible,
no creas que es imposible:
sobre tres telas de la misma araña
se colocan siete pestañas,
se agita un enorme pañuelo
y se dice con voz de trueno:
TRUEQUE PEREQUE
MIRETE FLORETE.
Agita de nuevo
el enorme pañuelo
y, en voz muy bajita,
repite al revés:
ESTE LAGARTIJO ES UN ENREDIJO
Y, POR ESTA VEZ, YA NO ME VES.



Vasco, Irene, Conjuros y sortilegios,
Panamericana, Bogotá, 1998.


Lecturas complementarias (descargar pdf)

Interactivos Norma. Recursos didácticos para el maestro


ADIVINANZAS

1. Habla y no tiene boca;
oye y no tiene oído;
es chiquito y mete ruido,
muchas veces se equivoca.

2. Somos siete hermanos
que sólo vivimos un día,
cuando uno nace, otro muere,
y así pasamos la vida.

3. Tengo de rey la cabeza,
calzo espuela pavonada,
llevo barba colorada,
mi sueño temprano empieza
y madrugo a la alborada.

4. Si el enamorado fuera
más entendido,
sabría el nombre de la dama
y el color de su vestido.




Visto y leído en: Interactivos Norma
Recursos didácticos para el maestro (3)

SER Y PARECER, Un poema de Jorge Luján, Dibujado por Isol


SI TÚ QUISIERAS CONOCERME
YO GIRARÍA SOBRE UN PIE,
PERO TE ESPERARÍA UN LARGO VIAJE
DESDE MI APARIENCIA HASTA MI SER.


Soy lo más distinta de mí
que te puedas imaginar...
Tengo la frente grande
y unas pocas ideas
que navegan en ella
como en una pecera.
Aunque mis orejas semejan
dos claves de Fá,
mis oídos no distinguen
un Do de un La...


Este libro álbum está basado en un poema de Jorge Luján, y nos demuestra que a simple vista no parecemos lo que somos. Ilustrado por Isol, artista que acaba de recibir desde Suecia el Premio de Literatura en Memoria de Atrid Lindgren 2013.

Autora: ISOL (Marisol Misenta)

http://www.isol-isol.com.ar/ISOL/44-L-ser-parecer.htm

http://www.isol-isol.com.ar/

http://www.isolisol.blogspot.com.ar/