Hay proyectos que terminan.
Y hay otros que simplemente cambian de habitación.
Durante mucho tiempo este rincón fue anotando hacia dónde se mudaban las ideas, qué caminos iban apareciendo y cuáles quedaban esperando un poco más. Gracias a eso, después de tantos años, siempre fue posible volver sobre un garabato y descubrir que, en realidad, estaba enlazado con otro.
En estos últimos meses ocurrió algo parecido.
Quedó completo Bibliopeque Banners, un espacio que había permanecido en silencio durante muchos años y que finalmente encontró el lugar que le correspondía dentro de este recorrido.
Y, casi sin darme cuenta, mientras una puerta se cerraba con tranquilidad, otra empezaba a abrirse.
Así nació La Tienda de Lectura.
No es una continuación ni un reemplazo de los proyectos anteriores. Es otra forma de seguir jugando con las palabras, los libros, las historias y los enlaces. Un edificio imaginario donde cada página es una habitación y donde perderse forma parte del recorrido.
Los dos espacios quedan ahora enlazados.
Uno recupera una parte del camino recorrido.
El otro comienza a escribir el que todavía falta.
Por eso, este pequeño blog vuelve a cumplir la tarea que siempre tuvo: dejar una señal en el camino para recordar dónde andan los garabatos.
Y, por el momento, eso alcanza.
Nos seguimos encontrando por ahí.
Porque, al fin y al cabo, un garabato siempre termina llevando a otro.


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