Bibliopeque se unió a Facebook el 18 de agosto de 2011
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POESÍAS

23 de julio de 2026

Un garabato lleva a otro



Hay proyectos que terminan.

Y hay otros que simplemente cambian de habitación.

Durante mucho tiempo este rincón fue anotando hacia dónde se mudaban las ideas, qué caminos iban apareciendo y cuáles quedaban esperando un poco más. Gracias a eso, después de tantos años, siempre fue posible volver sobre un garabato y descubrir que, en realidad, estaba enlazado con otro.

En estos últimos meses ocurrió algo parecido.

Quedó completo Bibliopeque Banners, un espacio que había permanecido en silencio durante muchos años y que finalmente encontró el lugar que le correspondía dentro de este recorrido.




Y, casi sin darme cuenta, mientras una puerta se cerraba con tranquilidad, otra empezaba a abrirse.

Así nació La Tienda de Lectura.

No es una continuación ni un reemplazo de los proyectos anteriores. Es otra forma de seguir jugando con las palabras, los libros, las historias y los enlaces. Un edificio imaginario donde cada página es una habitación y donde perderse forma parte del recorrido.

Los dos espacios quedan ahora enlazados.

Uno recupera una parte del camino recorrido.

El otro comienza a escribir el que todavía falta.

Por eso, este pequeño blog vuelve a cumplir la tarea que siempre tuvo: dejar una señal en el camino para recordar dónde andan los garabatos.

Y, por el momento, eso alcanza.

Nos seguimos encontrando por ahí.

Porque, al fin y al cabo, un garabato siempre termina llevando a otro.



2 de julio de 2026

Club peque lectores



 Donde leer es una aventura chiquita y gigante a la vez  

Acá entran solo los que creen en dragones, en lápices que hablan y en la posibilidad de volar sin alas.
Pero ojo: no hay edad mínima ni máxima para la ternura desatada.

“Club peque lectores” es un refugio.
Un rincón suave donde la lectura es un juego que nunca termina en la última página.
Y donde las historias saltan de los libros a las ideas, y de las ideas… a cualquier parte.

Leemos con voces disfrazadas, con luces de colores, con las patas cruzadas y el corazón de par en par.
Escuchamos cuentos como quien escucha a un planeta contar su historia.
Y a veces, también los inventamos.

Este club no exige saber leer.
Solo saber imaginar.
Y querer compartirlo con alguien más.

Hay monstruos buenos, naves espaciales, abuelas sabias y gatos que saben idiomas.
Hay preguntas que no necesitan respuesta y respuestas que vienen con risa.

Y hay algo más:
una ternura contagiosa que, si no tenés cuidado, se te queda pegada para siempre.



Un rincón para compartir

lecturas, cuentos,

monstruos amigables

y finales inventados.



Lecturas con forma de aventura
No leemos solo con los ojos.
Leemos con la panza, con los codos, con la risa.

Acá los cuentos no son “para niños”.
Son para valientes que aún se animan a sorprenderse.

Un día nos visita un elefante que escribe poesía.
Otro, una nube que perdió el mapa.
Cada historia abre una puerta.
Y cada puerta, una invitación a jugar.



Historias que también se inventan

¿Y si la princesa no quiere casarse?
¿Y si el dragón se hace amigo del caballero?
¿Y si el final lo inventamos entre todos?

Acá no hay finales obligatorios.
Podemos cambiar personajes, dibujar nuevos mundos, reescribir lo que no nos gustó.

A veces escribimos con palabras, a veces con dibujos, a veces con silencios.
Todo vale.
Porque lo importante no es “cómo se hace”, sino atreverse a hacerlo juntos.




Un club con puertas abiertas
No hay carnet ni formulario.
Para entrar solo hace falta curiosidad.

Podés venir con tu hijo, tu nieta, tu sobrino o tu vecino.
Podés venir sola, con ganas de recordar qué se sentía tener cinco años y una linterna mágica.

El Club peque lectores no tiene sillas asignadas ni libros obligatorios.
Tiene tiempo lento, orejas atentas y abrazos que no interrumpen los cuentos.

Y si una historia nos hace llorar, no pasa nada.
También eso es parte del juego.



  Un refugio para la imaginación infantil. Pero cuidado: la ternura es contagiosa.  

Este club no se apaga cuando termina el cuento.
Se queda encendido en las ganas de contar otro.

Y si te quedaste hasta acá, seguro tenés algo que contar, aunque todavía no lo sepas.

Podés traer un libro viejo, una historia inventada, un dibujo sin nombre o una palabra que te guste mucho.
Acá todo puede transformarse en cuento.
Porque cuando alguien narra y otro escucha…
ya empezó la magia.



“Pequeños en tamaño,

gigantes en imaginación.”



GENTILEZA:
Club peque lectores