Bibliopeque se unió a Facebook el 18 de agosto de 2011
Y estamos trayendo a éste blog, todo lo que publicamos en el muro


Bibliopeque: Actualizado hasta el 10 de abril de 2014 - 544 publicaciones solo en éste blog - los cuentos infantiles, más de 150, están alojados en bibliopeque itinerante; y los textos juveniles en bibliopeque 2013
20 Publicaciones

CUENTOS
105 Publicaciones

FRAGMENTOS
228 Publicaciones

POESÍAS
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas

20 de mayo de 2013

Fragmento de “La huella imborrable del juego en la niñez”. (Entrevista de María Guisela Masarik a Alejandro Dolina.

“… Creo que es un juego delicadísimo. Sin duda, en el que se propiciaban las relaciones personales más interesantes y donde más que en ningún otro caso se podía ver la naturaleza humana. Reunía la emoción con todo un despliegue de estrategias, partiendo del lugar que uno elegía para esconderse. Porque están los que se esconden cerca de la piedra para rápidamente salir bien librados y los que prefieren esconderse lejos y demorar el encuentro. El escondite puede tener esas dos ventajas: el fácil acceso a la piedra para librar, o la imposibilidad de ser descubierto, y allí se ven dos ideas de cómo ser y cómo ver el mundo: o se está al acecho para lograr el máximo provecho con el mínimo esfuerzo, o uno se hace el dificultoso y busca caminos que demoren, pero que tal vez garantizan una mayor gloria. Claro, el inconveniente de esto último es lo difícil que puede resultar salir del escondite, con el riesgo de ser descubierto, penalizado y hasta olvidado, que es lo que le pasa a quien se esconde demasiado bien.”
(Entrevista de María Guisela Masarik a Alejandro Dolina. En “100 años de Vida Cotidiana. El Diario Intimo de un País”.) Visto y leído en: “Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer

Ilustraciones: Mariano Spano y Zenitram
http://www.spanomariano.blogspot.com/2012/07/alejandro-dolina.html
http://dibujolandia.blogspot.com/2011/03/alejandro-dolina.html

17 de mayo de 2013

Entrevista a Laura Devetach, escritora de literatura infantojuvenil argentina. (Fragmento)

¿Cree que los cuentos deben transmitir valores? Pregunto porque pareciera que muchas veces se piensa que los textos para los más pequeños deben llevar consigo una suerte de “moraleja”...

Un cuento, como una partitura musical, un cuadro o cualquier obra de arte, como “deber”, no deben nada más que estar bien hechos. Los llamados valores trascienden más allá de las intenciones racionales, se filtran y amalgaman con la buena hechura. Y los cuentos que se ocupan del deber ser como una enseñanza directa, generalmente, no son literatura. Un cuento es primero eso, literatura.
Enlace: El tribuno
http://www.eltribuno.info/salta/nota_print.aspx?Note=30750

Ilustración: ©ISELA XOSPA

6 de abril de 2013

LA LECTURA COMO CONSTRUCTORA DE SUJETO. Entrevista exclusiva con Michèle Petit (Fragmento)

Impronta / boletín de novedades editoriales / septiembre-diciembre 2007 / Bogotá, Colombia.

¿La lectura es gusto, es placer?

No sé si yo diría placer, pues la cuestión del placer es un poco complicada. El discurso de la lectura como placer en mi país empezó con Pennac. Se necesitaba eso en ese momento porque en el país había un discurso tan austero sobre la lectura que era necesario abrir las ventanas, un poco de aire fresco. Pero el discurso del placer, que tuvo mucha importancia, hizo que a veces tuviera efectos perversos porque frente a este discurso había gente que nunca había experimentado ese placer de leer, lo que lo hace aún más excluyente.

Es evidente que la lectura puede ser muy placentera, siempre y cuando se haya tenido la oportunidad de relacionarse con los libros de una manera satisfactoria, sin demasiadas dificultades para descifrar el texto. Pero lo que me impresionó cuando escuché a lectores es que más allá del placer, ellos hablaban más de la manera en que la lectura, de un modo u otro, les había permitido elaborar su experiencia, construirse, elaborar su singularidad, su subjetividad. O sea que los efectos de la lectura no estaban sujetos solamente al placer porque ésta no era una simple distracción.
Michèle Petit, antropóloga francesa, ha realizado estudios en sociología, lenguas orientales y psicoanálisis. Desde 1992 Petit se ha interesado por la lectura y la relación que se teje entre el libro y el lector. Sus investigaciones han girado en torno a la experiencia de los lectores, a partir de sus condicionamientos sociales. De igual forma, su análisis sobre los espacios promotores de la lectura, como es el caso de las bibliotecas públicas, ha sido fundamental en sus investigaciones. Petit es, sin lugar a dudas, una de las estudiosas más reconocida en el mundo occidental del tema de la lectura y el rol que ésta desempeña en la sociedad. En Octubre de 2007 Petit visitó Colombia, Impronta aprovechó la oportunidad para conversar con ella sobre la lectura, los canales de promoción del libro y el papel que debe cumplir la escuela como forjadora de lectores.

Ilustración: NIKO GEYER
http://blog.nikogeyer.com/
http://nikogeyer.deviantart.com/gallery/

LA LECTURA COMO CONSTRUCTORA DE SUJETO. Entrevista exclusiva con Michèle Petit (Fragmento)

Impronta / boletín de novedades editoriales / septiembre-diciembre 2007 / Bogotá, Colombia.

¿Cómo se construye un lector?

La pregunta podría entenderse de diferentes maneras. Podría entenderse como una pedida de recetas: cómo hacer para construir un lector.
En América latina se usa mucho esa expresión:
“construir lectores”, y me suena curiosa, algo así como si se tratara de encontrar una fórmula de alquimista para modelar una criatura ideal. El objeto de mis investigaciones no es tanto cómo “construir un lector”, sino cómo la lectura ayuda a las personas a construirse, a descubrirse, a hacerse un poco más autoras de su vida, sujetos de su destino, aun cuando se encuentren en contextos sociales desfavorables.

Ahora bien, si se trata de evocar la manera en que uno se vuelve lector, diferentes encuestas lo probaron, la lectura es un arte que se transmite más de lo que se enseña. Y en muchos países es en gran medida en la familia donde se construye la relación con lo escrito: se ha observado desde hace tiempo que los niños y las niñas que han tenido acceso en sus familias, desde los primeros años, a la lengua de la narración se encontraban más a gusto cuando se enfrentaban al aprendizaje de la lengua escrita, que aquellos y aquellas que han crecido en familias donde el uso de la lengua era limitado, utilitario. Se sabe también que el gusto por la lectura se debe en buena parte al hecho de ver a los padres leer, a las conversaciones sobre el tema, a las lecturas orales dirigidas a los niños en donde las inflexiones de la voz se mezclan con gestos de ternura: dicho de otra manera, a la capacidad de establecer con los libros una relación afectiva, emotiva y no solamente cognitiva.

Pero cuando no es una historia de familia, la lectura puede ser una historia de encuentros: a los que no pudieron encontrar libros en su casa, ver a sus padres dedicados a la lectura o escucharlos contar historias, un encuentro con alguien que ama a los libros puede dar la idea de que una relación con los libros es posible.

Ese iniciador ofrece la oportunidad de tenerlos entre sus manos, de asirlos físicamente.

Deconstruye lo que aparecía como un monumento lejano, pomposo, vuelve posible un diálogo con un texto singular, con su autor.

Reconstituye un marco y una atmósfera susceptibles de volver la apropiación de la cultura escrita deseable, aún en contextos difíciles.

En este caso también es el interés profundo por los libros que el niño, el adolescente –de igual forma el adulto– entiende. Y si ninguna receta garantiza que un niño leerá, una real apetencia por los libros que emane de un bibliotecario, un maestro, un pariente o un amigo es una de las mejores garantías para dar gusto por la lectura.

Una real apetencia es totalmente diferente de los discursos a la gloria de la lectura: desconfiemos de todos ellos, porque uno puede sentirse aún más excluido si, como lo mencioné anteriormente, escucha decir que “leer es un placer” y si nunca lo ha probado…
Michèle Petit, antropóloga francesa, ha realizado estudios en sociología, lenguas orientales y psicoanálisis. Desde 1992 Petit se ha interesado por la lectura y la relación que se teje entre el libro y el lector. Sus investigaciones han girado en torno a la experiencia de los lectores, a partir de sus condicionamientos sociales. De igual forma, su análisis sobre los espacios promotores de la lectura, como es el caso de las bibliotecas públicas, ha sido fundamental en sus investigaciones. Petit es, sin lugar a dudas, una de las estudiosas más reconocida en el mundo occidental del tema de la lectura y el rol que ésta desempeña en la sociedad. En Octubre de 2007 Petit visitó Colombia, Impronta aprovechó la oportunidad para conversar con ella sobre la lectura, los canales de promoción del libro y el papel que debe cumplir la escuela como forjadora de lectores.

Ilustración: Marie Desbons
http://mariedesbons.canalblog.com/

LA LECTURA COMO CONSTRUCTORA DE SUJETO. Entrevista exclusiva con Michèle Petit (Fragmento)

¿Cuál es el papel de la escuela como promotora de la lectura?

A mí la escuela me hizo perder el gusto por la lectura, a partir de un momento que me dijeron que tenía que hacer una ficha de determinado libro, ya no quise más,me dio asco, sentí cosas muy fuertes. Yo tengo colegas que han hecho estudios y han concluido que la escuela espanta al alumno de los libros, he escuchado a lectores en Alemania que dicen exactamente lo mismo, he hablado con gente en España que opina algo semejante, este es un discurso un poco general.

Aunque en ambientes rurales la gente tiene discursos con más gratitud sobre la escuela, dicen: “por la escuela pude tener relación con los libros, incluyendo el término escuela”.

Pero es más frecuente el discurso al que he hecho referencia anteriormente, incluso de parte de lectores, he escuchado a gente que leía no precisamente mucho, que leía un poco, esa gente tiene un discurso de rechazo en relación con la Escuela. Pero muy frecuentemente también los mismos en un momento decían: “pero tuve un profesor, él me comunicó una pasión por tal o cual libro…”
Entrevista exclusiva con Michèle Petit. Impronta / boletín de novedades editoriales / septiembre-diciembre 2007 / Bogotá, Colombia.

Michèle Petit, antropóloga francesa, ha realizado estudios en sociología, lenguas orientales y psicoanálisis. Desde 1992 Petit se ha interesado por la lectura y la relación que se teje entre el libro y el lector. Sus investigaciones han girado en torno a la experiencia de los lectores, a partir de sus condicionamientos sociales. De igual forma, su análisis sobre los espacios promotores de la lectura, como es el caso de las bibliotecas públicas, ha sido fundamental en sus investigaciones. Petit es, sin lugar a dudas, una de las estudiosas más reconocida en el mundo occidental del tema de la lectura y el rol que ésta desempeña en la sociedad. En Octubre de 2007 Petit visitó Colombia, Impronta aprovechó la oportunidad para conversar con ella sobre la lectura, los canales de promoción del libro y el papel que debe cumplir la escuela como forjadora de lectores.

Ilustración: RODRIGO FOLGUEIRA: “Un país con buena literatura infantil es una puerta abierta a ser visitado, descubierto y disfrutado por todos.”
http://folgueirailustraciones.blogspot.com/

LA LECTURA COMO CONSTRUCTORA DE SUJETO. Michèle Petit (Fragmento)

Entrevista exclusiva con Michèle Petit. Impronta / boletín de novedades editoriales / septiembre-diciembre 2007 / Bogotá, Colombia

¿Cuál es la importancia de la biblioteca pública en una comunidad?

Con frecuencia representamos la biblioteca como un lugar donde se encuentra documentación para acompañar el recorrido escolar o universitario. Y sin embargo, al escuchar a usuarios de bibliotecas, de diferentes medios sociales, siempre me ha asombrado el hecho de que son también lugares de construcción de sentido, en donde cada uno, de manera inesperada, se apropia de textos, de palabras, a veces de imágenes, para poner en forma su experiencia humana.

Es un espacio muy diferente de la escuela, percibido por aquellos que la utilizan, desde su edad más temprana, como una tierra de lo posible, un espacio de libertad.

La biblioteca puede ser el espacio privilegiado de una relación con el libro que no se fundamenta en las perspectivas utilitaristas de la instrucción, que permita en particular esos tiempos de fantasía de los cuales no debemos rendir cuenta a nadie, en los cuales se forja el sujeto y que, tanto como los aprendizajes, ayudan a crecer y, sencillamente, a vivir. Es el lugar por excelencia de estos usos discretos, de estas apropiaciones singulares, en que el lector “se construye”. Somos seres de simbolización, de lenguaje, de relatos, no lo olvidemos. Las bibliotecas no son solamente templos de la información; son también conservatorios de sentido. Y son garantes de nuestra libertad. Lejos de ser espacios marginales, son lugares esenciales, un bien común, como el aire, el sol o el mar.

Los bibliotecarios agrandan nuestros espacios de referencia y nos permiten sentir que formamos parte de algo más amplio que nosotros mismos. “Con los libros, veo algo más que a mí misma cuando miro mi vida”, me dijo una mujer, en el campo, en Francia. Es lo mismo que me dijeron adolescentes y jóvenes en Brasil, en las favelas o en el campo, quienes gracias a unos mediadores de gran calidad pudieron apropiarse de libros: “Lo más importante, quizás, es que me sentí formando parte de algo más extenso, que iba más allá de mí”.

También estoy pensando en otro joven, en Francia, que me había dicho: “Antes que nada, la biblioteca es un lugar humano, es absolutamente necesario que así lo sea. Aun si aterrizamos al multimedia y a la informática omnipresente. Si no existe la mediación humana, ¿de qué sirve?” Y quisiera insistir en que los bibliotecarios influyen en el destino de los niños o jóvenes a los que acogen, en particular por intercambios personalizados: la biblioteca puede ser el espacio privilegiado de un encuentro singular, de un intercambio individual con un adulto, mientras que el aula favorece siempre la sociabilidad, la integración en el grupo. Ahora bien, estos intercambios individuales son tan estructurantes y son poco frecuentes, en nuestra época, fuera de la familia y de eventuales espacios terapéuticos. Digo “fuera de la familia” como si fuera evidente que los padres pudieran prodigar tal atención, tal disponibilidad a cada niño. Pero cuando la lucha por la supervivencia, o el trabajo, acaparan el tiempo diario, cuando la madre o el padre está deprimido o preocupado, no está en condiciones de conceder tales momentos a los niños. Todo ser humano tiene la impresión que no se le escuchó bastante, pero en algunas familias, la falta real de escucha es tal que puede ser perjudicial para el desarrollo psíquico del niño y afectar sus capacidades para integrar y apropiarse de los conocimientos.
Michèle Petit, antropóloga francesa, ha realizado estudios en sociología, lenguas orientales y psicoanálisis. Desde 1992 Petit se ha interesado por la lectura y la relación que se teje entre el libro y el lector. Sus investigaciones han girado en torno a la experiencia de los lectores, a partir de sus condicionamientos sociales. De igual forma, su análisis sobre los espacios promotores de la lectura, como es el caso de las bibliotecas públicas, ha sido fundamental en sus investigaciones. Petit es, sin lugar a dudas, una de las estudiosas más reconocida en el mundo occidental del tema de la lectura y el rol que ésta desempeña en la sociedad. En Octubre de 2007 Petit visitó Colombia, Impronta aprovechó la oportunidad para conversar con ella sobre la lectura, los canales de promoción del libro y el papel que debe cumplir la escuela como forjadora de lectores.

Ilustración: ciclomono (Tania Juárez y Carlos Vélez)
http://ciclomono.deviantart.com/gallery/

Carlos Vélez
http://carlosilustrador.blogspot.com/
Tania Juárez
http://taniajuarezilustracion.blogspot.com/