Dicen que una vez la luna
saltó de su cuna
y cayó a la laguna
para hacerle una broma al sol.
Y las sirenas cantaron
y los gatos maullaron
y las estrellas bailaron
pero la luna, mojada, allí se quedó.
Dicen que esa vez mi abuelo
se acercó, y como en juego,
la colocó entre sus dedos
y la luna, encantada, a su casa volvió.
Es por eso que a veces
la luna canta en la orilla
porque mi abuelo, con su silla
la escucha y le cuenta historias de amor.
saltó de su cuna
y cayó a la laguna
para hacerle una broma al sol.
Y las sirenas cantaron
y los gatos maullaron
y las estrellas bailaron
pero la luna, mojada, allí se quedó.
Dicen que esa vez mi abuelo
se acercó, y como en juego,
la colocó entre sus dedos
y la luna, encantada, a su casa volvió.
Es por eso que a veces
la luna canta en la orilla
porque mi abuelo, con su silla
la escucha y le cuenta historias de amor.
©Luciano Saracino
https://lucianosaracino.blogspot.com/
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©Sebastián Barreiro
https://sebastianbarreiro.blogspot.com/2009/04/el-abuelo-de-las-manos-grandes.html
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